Elige lo que te define.


No me imagino una vida creativa sin llevar un blog. Llevo años volcando todo lo que creo y pienso en blogs, he abierto y cerrado unos cuántos y, por supuesto, he perdido la cuenta. He creado basura virtual por encima de mis posibilidades, pero también basura real, palpable. He llenado tantas y tantas página en blanco de lo que al final no resultaba ser suficiente que, también, he perdido la cuenta.

Una carta al océano.

   
Y un pequeño vistazo en mi cuaderno.



           Querido océano:

Me encantaría poder sentarme contigo en una orilla, aunque sería desolador ver todo lo que tú abarcas vacío de ti, o tal vez esté hablando mi niña pequeña, esa que magnífica todo lo que imagina y gusta; tal vez fueras capaz de personificar sólo tu corazón y sentarte a mi vera, en una de nuestras playas. Para hacerte las mil preguntas que me cosquillean las comisuras de los labios por dentro.


Que sigo viva.




Se me clavan las costillas cada vez que cojo aire, como un recordatorio situado milimétricamente, para que no olvide que estoy viva. Que siento, lo siento. Que lato con la fuerza de un mar embravecido, rompiendo las rocas de una costa tranquila. Soy rabia y silencio.

A veces me olvido de apretar la cuerda entre mis nudillos, éstos recuperan su color, la sangre fluye de nuevo, el miedo se aleja y la fiera se escapa. Me veo reflejada en otra mirada, me encuentro de golpe conmigo misma en unos ojos que no llevan mi nombre; busco refugio en unas manos lejanas y huyo. Suelto la cuerda y la oigo golpear el suelo, con un ruido sordo, con un golpe seco que me frena.


domingo, 12 de marzo, 2017




Nada es tan sencillo y complicado a la vez como disfrutar de los pequeños detalles del día a día, esos que por lo general pasan desapercibidos pero que cuando el sol ralentiza nuestra respiración, y con ella ese frenético ritmo de vida que llevamos, empezamos a fijarnos en las sombras que acarician nuestra piel mientras caminamos descalzos por casa, nos fijamos en las pequeñas grietas en las hojas de esa planta, nos damos cuenta de cómo las nubes desfilan por delante de nuestra ventana como dándonos los buenos días.